Los perros de trabajo

Existen muchos mitos alrededor de los perros de trabajo. En múltiples actividades los canes son un compañero invaluable para el ser humano. Desde tiempos inmemoriales nos han acompañado en una relación simbiótica surgida de la necesidad de los lobos prehistóricos de obtener alimento de manera constante, y de los humanos por contar con la protección y agudeza de los sentidos de los cánidos a la hora de cazar o durante las noches para detectar a intrusos.

Tal simbiosis evolucionó hasta conformarse en un lazo estrecho entre una y otra especie. Hoy día el perro, descendiente de aquellos lobos que por sus características de docilidad y adaptabilidad a la vida con el humano aprendieron a convivir con nuestros antepasados, es una parte esencial en nuestro quehacer diario. Ya sea como compañero de trabajo, de aventuras o en el hogar, el can se convirtió en miembro importante de nuestra sociedad, a cuyo desarrollo ha contribuido por milenios.

El perro de trabajo disfruta sus labores, pues le hace sentir parte vital de la jauría, constituida por nosotros y nuestros otros perros. En el campo policial, el perro cumple un papel esencial, ya que gracias a su olfato inmensamente superior al nuestro, puede percibir la presencia de sustancias que para nosotros son indetectables. Pero para el perro todo se resume en un juego, pues desde cachorros son entrenados mediante el juego a responder a determinados aromas, como por ejemplo la sangre humana, así como otros fluidos corporales y diferentes sustancias.

NO es cierto que a los perros de detección de psicotrópicos se les suministren drogas desde cachorros. Esa es una práctica desechada hace décadas y que reñiría con nuestra legislación en materia de bienestar animal. El entrenamiento que realizan los binomios (can y humano) se basa en la confianza, el respeto y la colaboración. Para el perro hay una recompensa cuando realiza bien su trabajo y logra la marca deseada; pero lo hace porque está compitiendo consigo mismo por esa satisfacción y el reconocimiento de su compañero humano.

Gracias a todos los perros, ya sea que trabajen en el campo, en los cuerpos policiales y de socorro, cuidándonos, asistiendo a quienes requieren de ellos para llevar una vida normal a pesar de sus retos físicos o cognoscitivos, o que como parte integral de nuestra familia la llenan de lealtad y amor incondicional.

¿Cuándo empieza nuestro entrenamiento_


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